Verano
El aire exterior se preacondiciona antes de entrar en la vivienda.
El aire exterior atraviesa un circuito enterrado donde aprovecha la estabilidad térmica del terreno para moderar su temperatura antes de llegar a la vivienda. Una vez en el sistema de ventilación, el recuperador aprovecha también la energía del aire interior antes de expulsarlo, reduciendo las pérdidas y favoreciendo una renovación de aire más eficiente.
El aire exterior se preacondiciona antes de entrar en la vivienda.
El aire exterior se preacondiciona antes de entrar en la vivienda.
Valores orientativos para mostrar el funcionamiento del sistema. El resultado de cada instalación dependerá de las características de la vivienda, el terreno y las condiciones climáticas de la zona.
01 · Preacondicionamiento pasivo
Aprovecha la estabilidad térmica del subsuelo para preacondicionar el aire exterior antes de introducirlo en la vivienda.
Suaviza la temperatura del aire exterior antes de introducirlo en la vivienda.
Precalienta de forma natural el aire exterior aprovechando la temperatura del terreno.
La vivienda parte así de unas condiciones térmicas más favorables antes de recurrir a la climatización.
02 · Ventilación eficiente
Renueva de forma controlada el aire de la vivienda aprovechando parte de la energía que normalmente se perdería al expulsar el aire interior.
Sale de la vivienda y cede parte de su energía.
Entra desde el exterior y recibe esa energía sin mezclarse con el aire extraído.
El resultado es una ventilación continua que aprovecha mejor la energía y reduce las pérdidas asociadas a renovar el aire de la vivienda.
03 · Climatización activa
Cuando la vivienda necesita calefacción o refrigeración adicional, el sistema puede integrarse con aerotermia para alcanzar las condiciones de confort deseadas.
Aporta la climatización activa necesaria después de haber preacondicionado el aire de forma pasiva.
Puede trabajar conjuntamente con el intercambiador aire-tierra, el recuperador y sistemas como suelo radiante o fancoils.
Su incorporación y dimensionamiento dependen de las características energéticas de cada vivienda.
El aire llega a la vivienda previamente preacondicionado, reduciendo el esfuerzo necesario para alcanzar la temperatura de confort mediante calefacción o refrigeración.
La vivienda renueva el aire de forma controlada mientras recupera parte de la energía que normalmente se perdería al ventilar.
El terreno ayuda a suavizar las condiciones extremas del aire exterior, tanto durante los días más calurosos del verano como en los periodos fríos del invierno.
La estabilidad térmica del subsuelo se convierte en un recurso para preacondicionar el aire de forma pasiva antes de recurrir a sistemas de climatización activa.
Al reducir los extremos de temperatura del aire exterior, la vivienda mantiene unas condiciones térmicas más equilibradas y agradables durante todo el año.
Puede trabajar conjuntamente con aerotermia, suelo radiante, fancoils u otros sistemas de climatización, adaptando la solución a las características y necesidades de cada vivienda.
El primer paso
Antes de plantear cualquier instalación, analizamos la vivienda, el terreno y sus necesidades para determinar si el sistema es viable y qué solución tiene sentido en cada caso.
Estudiamos las características de la vivienda y del terreno para evaluar la viabilidad del sistema y el potencial de aprovechamiento térmico disponible.
Si el proyecto es viable, planteamos una solución adaptada a la vivienda, sus necesidades de confort y los sistemas de climatización existentes o previstos.
Una vez definida la solución, se ejecuta la instalación y se integra el sistema en la vivienda para su puesta en funcionamiento.
Cada vivienda es diferente. Por eso, el primer paso siempre es comprobar la viabilidad del sistema.
Solicita un estudio de viabilidadCuéntanos las características de tu vivienda y qué quieres conseguir. Revisaremos tu caso para valorar si el sistema puede ser una solución adecuada para tu proyecto.